Ya que no han hecho preguntas y solo me han entregado sus saludos
y apoyo (muchas gracias) voy a partir orientando, a quien quiera recibir
consejo, en la siembra del cáñamo.
Comienza la época de siembra de hortalizas de verano y
nuestra querida planta, medicina del alma, de la que cosecharemos sus flores en
unos meses más. Lo primero es conseguir las semillas que pueden ser obtenidas
en la comida del pájaro, de un paquetito que le hayas comprado a tu narco-maldición,
regalada por un amigo o en el mercado formal a variados precios, esta última
opción es la recomendada, pues aseguramos material genético de calidad y no nos
arriesgamos con plantas de padre y madre desconocidos. Una vez adquiridas las
semillas que hayas elegido para la siembra de esta temporada, debes guardarlas
en un lugar fresco hasta que llegue el momento de sembrar, para mantenerlas en
las mejores condiciones, asegurando así una buena germinación. ¿Qué es la
germinación? Es cuando la radicula rompe la testa de la semilla y no es lo
mismo que emergencia, que es cuando los cotiledones (estructura de reserva de
nutrientes) se asoman sobre la superficie del sustrato. Una semilla que germinó
puede no emerger, una semilla que no germinó jamás emergerá.
Para disminuir el tiempo que le tomara germinar a las
semillas y debemos hidratar las semillas durante 24 horas en un vaso de agua
potable (de preferencia reposada durante la noche para que el cloro que esta
trae se haya evaporado). Las semillas en mejores condiciones se van a hundir al
fondo del vaso transcurridas unas horas, las que floten en el agua después de
las 24 horas de todas maneras no recomiendo desecharlas, dado el valor que
tienen en el mercado y todavía tienen posibilidades de generar una planta que
se desarrolle y llegue sana a cosecha.
El sustrato que recomiendo para germinar está compuesto por
50%perlita+50%turba rubia, este asegurará una buena retención de agua,
manteniendo una buena aireación del sustrato y la estructuración de un “pan de raíces”
que no se desarme al momento de transplantar nuestro querido vegetal a una
maceta más grande, ya sea momentánea o definitiva. Pondremos el sustrato que
preparamos en vasos de 50 mL (esos en que venden los jelly shot en carretes
universitarios o culquiera de dimensiones similares, usted invente) previamente
perforados en su base. Llenamos hasta el borde y compactaremos con los dedos
para asegurar el contacto entre las partículas que constituyen el sustrato.
Enterraremos la semillas que habíamos hidratado durante 24 horas entre 0,5 y 1
cm de profundidad, es importante no enterrarla más que esto para que no le
cueste emerger a la planta. En esta labor podemos ocupar un palo de fosforo, un
palo de helado, el dedo meñique, en fin, la herramienta que se te ocurra para
la misión.
Para hidratar el sustrato y la semilla que descansa en el
ocuparemos un método de riego subsuperficial, esto consiste en poner las
macetas (vasitos) en un nivel de agua de no más de 2 cm, podemos ocupar un
tapergüer, plato hondo, etc. cualquier recipiente que no pierda agua y quepan
las macetas en su interior. El agua subirá por los poros del sustrato en medida
de que este se vaya secando, o sea en medida de que la planta lo necesite. De
esta forma mantendremos la semilla hidratada sin disturbar el sustrato al
aplicar el riego sobre la superficie.
El sistema completo, con nivel de agua y macetas, lo pondremos
en un lugar fresco donde llegue luz indirecta durante el día, como la cocina o
tu pieza. El sol directo es muy fuerte para una planta recién emergida y puede
secarla dando fin a tu incursión en el cultivo de cáñamo.
Una vez emergidos los cotiledones vendrán cubiertos por la
testa de la semilla, normalmente se caerá (se puede ayudar este proceso, pero
con muchísimo cuidado) y al recibir los cotiledones el estimulo lumínico se abrirán
orientando el crecimiento de las hojas verdaderas (que aparecen posterior a los
cotiledones). Todavía no es momento de llevarlas al sol directo.
El momento adecuado para el transplante será cuando la
planta tenga 2 o 3 pares de hojas verdaderas y las raíces asomen por las perforaciones
que hicimos en la base de la maceta. Poniendo la base del tallo entre los dedos
índice y medio de nuestra mano ágil, das vuelta la maceta sobre tu mano
quedando la maceta “de cabeza”, le das unos golpes en la base hasta que salga
el sustrato y quede sobre tu mano el “pan de raíces”, trátalo con cuidado para
no estropearlo, procurando no desarmarlo y someter las raíces al menor estrés
posible. Ahora entierras el “pan de raíces” donde hayas decidido
transplantar. Puedes enterrar un poco el
tallo si sientes que la planta se ha espigado (estirado mucho el tallo) y darle
mayor estabilidad a la joven planta.
Ahora si puedes aplicar riego convencional sobre la
superficie del sustrato y pasados unos dos o tres días desde el transplante
podrás poner tus plantas a pleno sol sin el peligro de que se marchiten por el
exceso de calor que ocurre eventualmente en estas fechas.
Esto no pretende ser de ninguna manera una “regla de
germinación”, sino más bien un antecedente sobre lo que desde mi experiencia
corrige los fallos en que incurren las personas novatas en el cultivo.
Saludos.
Dr. Maconha
Pd: el medio por el que llegan las preguntas es anónimo.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarDr. escriba algo sobre sustratos adecuados para transplante definitivo, tanto interior como de exterior, pero en maceta ya que en algunas latitudes ya es tiempo de hacerlo ;)
ResponderEliminarFelicitaciones por el blog, está muy bueno y bien explicativo!
Saludos!